Esta no es solo una joya; es una pieza de gala destinada a ser el centro de todas las conversaciones. Es una obra de arte opulenta y artesanal que combina el dramatismo de la realeza con un toque de diseño bohemio.
El protagonista absoluto es un colosal cristal facetado en forma de lágrima, de un profundo e hipnótico color azul zafiro. Este cristal está enmarcado por un halo de brillantes que maximiza su destello.
Pero la verdadera magia reside en su montura artesanal: el cristal descansa sobre un intrincado «nido» de finísimo alambre dorado, tejido a mano en una técnica de filigrana caótica. Entrelazadas en esta malla de oro, docenas de pequeñas perlas de agua dulce (o de río) blancas y luminosas crean un espectacular contraste, como si fueran tesoros atrapados en una red dorada.
El colgante se suspende de un suntuoso juego de cadenas doradas en capas, que incluye una cadena de eslabones «paperclip» y una cadena más fina, unidas por un broche de palanca con cristales incrustados, demostrando que cada detalle de esta pieza es puro lujo.








